El escritor ha reclamado, en la convención de este partido, dar la «batalla de las ideas y electoral » contra el nacionalismo.

En su opinión, el independentismo catalán es el «gran peligro» de la prosperidad de España y, por ello, «los demócratas deben enfrentarse a él a cara descubierto y sin complejos». «Es el gran enemigo de la democracia», ha subrayado.

El premio Nobel ha lamentado la desaparición, a manos del separatismo, de la Barcelona que él conoció, donde los españoles, ha recordado, iban «para sentirse europeos» y que era una de las grandes capitales de Europa. «El nacionalismo perverso y anacrónico que no ve más allá de sus narices la ha convertido en una ciudad provinciana». «Tenemos que rescatar esa Barcelona».

El escritor se ha mostrado optimista por el auge del liberalismo en el mundo, consolidado por la desaparición del comunismo y porque, ha señalado, por primera vez en la historia los países pueden elegir si son pobres o prósperos. Su único motivo de desdicha es el resurgimiento del nacionalismo que, ha indicado, es «profundamente racista, discriminatorio y parte del supuesto falso de la superioridad de una comunidad sólo por el lugar donde nació».

No nos engañemos, ha apuntado, «hay nacionalismos que se fingen pacíficos y democráticos pero es mentira».